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La formidable parada de Zamora, en las postrimerías del partido, que decidió sencillamente el resultado… y el triunfo.

Foto: Albero y Segovia – Semanario As

1936 / La última final antes de la Guerra Civil

1936 fue un año terrible para España y antesala de una catástrofe para el mundo. Solo un mes antes de que estallara el enfrentamiento civil en tierras ibéricas se disputó la final de la Copa, la última antes del conflicto y la última también que jugó Ricardo Zamora.

El 21 de junio de 1936, el FC Barcelona y el Madrid F.C se vieron las caras en el estadio de Mestalla en Valencia, en la final de la última Copa del Presidente de la República.

Aquel caluroso domingo 21 de junio de 1936, en un ambiente político casi prebélico, Madrid y el Barcelona jugaron la primera final entre culés y merengues.

Mestalla, cuya capacidad era de 19.000 espectadores, presentó un lleno que desabordó esas cifras (hubo en torno a 22.000 personas en las gradas). De hecho, se llegó a pagar en la reventa hasta 50 pesetas por unas entradas que valían 6 en la taquilla.

El partido no respondió a las expectativas en cuanto a juego aunque al menos dejó para la historia una gran parada: la de Zamora que evitó el empate azulgrana y posibilitó que el Madrid se impusiera 2-1 y se llevara su séptima copa. El diario La Vanguardia contó aquella atajada del guardameta blanco que ya es una imagen icónica de la historia de nuestro fútbol, el remate de Escolá y el paradón de “El Divino”:

“A los treinta y ocho minutos se produce una jugada transcendental. Su resultado, favorable para los madrileños, es la que decide el partido. La inició Vantolrá que lanzó un centro preciso, bastante cenado. El balón quedó a unos cinco metros de Zamora y estando en magnífica ocasión para el remate Escolá y Raich. Estos estaban solos ante el guardameta madrileño y falló Raich el primer intento de remate. Pero Escola, listo, se decidió a tirar y lo hizo seco y muy colocado. Por lo cerca que fue el disparo y por estar cubierto, Zamora no podía precisar la trayectoria. Por intuición se lanzó del lado en que se le enviaba el balón y lo detuvo «in extremis». De esta manera, en esta jugada, seguida con el máximo de emoción por todos les presentes, el Madrid alejó el fantasma del empate”.

Los madridistas parecieron dejar sentenciado el encuentro antes del primer cuarto de hora con los goles de Eugenio y Lecue pero el Barcelona reaccionó pese a no contar con el lesionado Zabalo que no pudo alinearse en el once inicial. El equipo blanco, gracias a una memorable defensa compuesta por Ciriaco y Quincoces, contuvo a un conjunto azulgrana.

Los catalanes no solo lograron recortar distancias gracias al gol de Escolá sino que estuvieron a punto de forzar el empate pero Zamora dejó para la posteridad su última gran parada.

Precisamente, el capitán del Barcelona, Ventolrá, fue muy sincero al final del duelo reconociendo la superioridad del rival: “Tengo que pedir perdón a la afición. He sentido vergüenza por momentos de ser el capitán de este equipo. Baste decir que con un poco de entrega habríamos sido campeones de España”.

Ricardo Zamora recibió el trofeo de manos de Mariano Ruiz-Funes, ministro de Agricultura del gobierno de la II República. Este, que acudió a Mestalla en lugar del presidente Manuel Azaña, fue muy sincero cuando le preguntaron lo que le había parecido el encuentro: “No quiero opinar porque no conozco el fútbol, y yo únicamente hablo de lo que entiendo”.

Pocos días después se conoció la noticia que parecía iba a ser la del verano. Antes de aquel fatídico 18 de julio, en ese mes de julio lo que más centraba la atención de los aficionados al fútbol era la noticia de que Ricardo Zamora había colgado las botas. Se iba el portero titular de la selección española desde 1920 quien además era el guardameta del Madrid FC, en ese momento vigente campeón de la Copa. Se marchaba el jugador más carismático del fútbol español en los años ´20 y ´30 tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. El semanario As daba aquella noticia a finales de junio, el día 29, con un titular impactante: “¡Ricardo Zamora se va del fútbol!”; y durante el mes siguiente no se hablaba de otra cosa en España. Algo que la Guerra Civil vendría a cortar de raíz.

FICHA DEL PARTIDO

Barcelona
Iborra; Areso, Bayo; Argemí, Franco, Balmanya; Ventolrá, Raich, Escolá, Fernández y Munlloc.

Madrid
Zamora; Ciriaco, Quincoces; Pedro Regueiro, Bonet, Souto; Eugenio, Luis Regueiro, Sañudo, Lecue y Emilín

Árbitro
Ostalé

Goles
1-0 M. 5 Eugenio 2-0 M. 11 Lecue 2-1 M. 29 Escolá

Mestalla, 21 de junio de 1936

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