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1928 / La final de los tres partidos

Para conocer al ganador de la Copa de 1928 hubo que jugarse tres partidos en una finalísima que se prolongó durante un mes, entre mayo y junio. Las dos primeras finales acabaron con empate a 1 y solo en la última se encontró al ganador.

El 20 de mayo, el FC Barcelona y la Real Sociedad se vieron las caras en el Sardinero en un partido marcado por la lesión del portero azulgrana Platko que requirió seis puntos de sutura en la cabeza tras una acción con el realista Amadeo.

El meta húngaro se retiró, según la crónica del día 21 de ‘El Mundo Deportivo ’, sin sentido y sangrando abundantemente. El delantero tinerfeño del equipo azulgrana, Ángel Arocha, se vio obligado a ponerse de portero. Poco después se lesionó Samitier y el Barcelona se quedó con nueve por lo que Platko decidió regresar al terreno de juego con sus seis puntos de sutura. Y al rato, Samitier, volvió al césped también con vendaje.

El Sport Cantabria contaba así lo sucedido: “Cuando la Real estaba achuchando la portería catalana, su delantero centro Cholin, en una posición envidiable, avanzó hasta la portería. Cuando el gol parecía inevitable, el guardameta Platko realizó una gran estirada y se arrojó sobre el pie del jugador donostiarra conteniendo así el tiro, pero a cambio de recibir en la cabeza el golpe destinado al balón. La patada fue brutal, Platko quedó conmocionado y tuvieron que retirarle del campo para aplicarle 6 puntos de sutura en la herida ensangrentada”.

La actuación del meta húngaro inspiró al poeta Rafael Alberti, que unos meses después publicó la ‘Oda a Platko’. Alberti, que vio el partido en el campo, quedó muy impresionado por la actuación del portero magiar, dedicó al guardameta una oda, que acababa así:

“No nadie, nadie, nadie,
nadie se olvida, Platko.
Ni el final: tu salida,
oso rubio de sangre,
desmayada bandera en hombros por el campo.
¡ Oh, Platko, Platko, Platko

tú, tan lejos de Hungría !
¿ Qué mar hubiera sido capaz de no llorarte ?
Nadie, nadie se olvida,
no, nadie, nadie, nadie”.

 

Esta oda no gustó a otro poeta, también aficionado al fútbol, pero en su caso seguidor donostiarra: Gabriel Celaya le dio la respuesta poética a Alberti escribiendo, a su vez, una oda en la que aseguraba que el responsable de que la Real no hubiera ganado no era Platko sino los errores arbitrales:

Y recuerdo también nuestra triple derrota
en aquellos partidos frente al Barcelona
que si nos ganó, no fue gracias a Platko
sino por diez penaltis claros que nos robaron.
Camisolas azules y blancas volaban
al aire, felices, como pájaros libres,

asaltaban la meta defendida con furia
y nada pudo entonces toda la inteligencia
y el despliegue de los donostiarras
que luchaban entonces contra la rabia ciega
y el barro, y las patadas, y un árbitro comprado.
Todos lo recordamos y quizá más que tu,
mi querido Alberti, lo recuerdo yo,
porque yo estaba allí, porque vi lo que vi,
lo que tú has olvidado, pero nosotros siempre
recordamos: ganamos. En buena ley, ganamos
y hay algo que no cambian los falsos resultados”.

Al acabar ese primer duelo con 1-1 tras la prórroga (goles de Mariscal y Samitier), hubo que jugar el desempate, dos días después. Entonces, el favorito era la Real, con el Barça diezmado por las lesiones. De hecho, los lesionados recibieron la visita de famoso cantante de tangos argentino Carlos Gardel:

“No nadie, nadie, nadie,
nadie se olvida, Platko.
Ni el final: tu salida,
oso rubio de sangre,
desmayada bandera en hombros por el campo.
¡ Oh, Platko, Platko, Platko
tú, tan lejos de Hungría !
¿ Qué mar hubiera sido capaz de no llorarte ?
Nadie, nadie se olvida,
no, nadie, nadie, nadie”.

Esta oda no gustó a otro poeta, también aficionado al fútbol, pero en su caso seguidor donostiarra: Gabriel Celaya le dio la respuesta poética a Alberti escribiendo, a su vez, una oda en la que aseguraba que el responsable de que la Real no hubiera ganado no era Platko sino los errores arbitrales:

“Y recuerdo también nuestra triple derrota
en aquellos partidos frente al Barcelona
que si nos ganó, no fue gracias a Platko
sino por diez penaltis claros que nos robaron.
Camisolas azules y blancas volaban
al aire, felices, como pájaros libres,
asaltaban la meta defendida con furia
y nada pudo entonces toda la inteligencia
y el despliegue de los donostiarras
que luchaban entonces contra la rabia ciega
y el barro, y las patadas, y un árbitro comprado.
Todos lo recordamos y quizá más que tu,
mi querido Alberti, lo recuerdo yo,
porque yo estaba allí, porque vi lo que vi,
lo que tú has olvidado, pero nosotros siempre
recordamos: ganamos. En buena ley, ganamos
y hay algo que no cambian los falsos resultados”.

Al acabar ese primer duelo con 1-1 tras la prórroga (goles de Mariscal y Samitier), hubo que jugar el desempate, dos días después. Ese día el favorito era la Real, con el Barça diezmado por las lesiones. De hecho, los lesionados recibieron la visita de famoso cantante de tangos argentino Carlos Gardel:

Platko dejó su puesto a Llorens y Samitier jugó a medio gas. El encuentro acabó 1 a 1 tras dos prórrogas, un expulsado por bando y se tuvo que jugar una tercera final.

23 años más tarde, cuando la Real y el Barcelona volvieron a encontrarse en una final de copa, Sastre recordó para Mundo Deportivo aquellas finales del año 28:

“Fueron tres finales muy duras, las dos primeras jugadas por la mañana, terminaron con empate a un tanto, después de jugar, en cada uno, dos prórrogas de media hora. Recuerdo que en el primer partido nos lesionamos en la cabeza Platko, Samitier y yo que tuvimos que jugar en el segundo tiempo con las cabezas vendadas porque entonces nadie consentía en retirarse como no estuviese medio muerto”.

Por su parte, Llorens rememoró cómo tuvo finalmente que sustituir a Platko porque a pesar de que “le manaba abundante sangre de la cabeza” solo aceptó abandonar el terreno de juego cuando “la inyección antitetánica que le aplicaron (por la herida) le impedía actuar”.

Hubo, por lo tanto, que esperar a que se disputaran los JJOO para que se reanudara la final. Fue ya el 29 de junio. A la tercera hubo campeón: el Barcelona ganó 3-1, con goles de Samitier, Sastre y Arocha. Zaldúa, de penalti, anotó para la Real.

Existen imágenes del partido que pueden ver en

https://www.youtube.com/watch?v=exuu_tgMlvE

Imágenes del encuentro.

FICHA DEL PARTIDO

Barcelona
Llorens; Walter, Mas; Guzmán, Castillo, Carulla; Piera, Sastre, Samitier, Arocha y Sagi-Barba
Entrenador: Román Foros

Real Sociedad
Izaguirre; Arrillaga, Zaldúa; Amadeo, Marculeta, Trino; Paco Bienzobas, Mariscal, Cholín, Illundáin y Yurrita
Entrenador: Benito Díaz

Árbitro
Pablo Saracho (Vizcaíno)

Goles
1-0 Samitier min.8  1-1 Zaldúa (p) min.6  2-1 Arocha min.21  3-1 Sastre min.25

29-6-1928 Campos de Sport de El Sardinero

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